viernes, 13 de abril de 2018

Cómo actuar cuando tu hijo comete un error.

Es muy importante saber operar de manera adecuada y correcta en diversas circunstancias típicas de la crianza de un hijo. Uno de los momentos claves es justamente cuando tu hijo comete un error. Allí es indispensable saber cómo actuar para evitar el temor al fracaso o la frustración.

Asimismo, esto es vital para aprender pues de las equivocaciones es de lo que más aprendemos. Entonces, construir y edificar conocimientos, lecciones, enseñanzas y aprendizajes sobre estos desaciertos se convierte en virtud.

En este articulo detallamos el modo en que deberías reaccionar a fin de hacerle un bien a tu hijo. ¡Toma nota de cada consejo!
No machacar con calificativos ofensivos.
Cuida mucho las palabras que usas, pues marcas la personalidad y el futuro de tu hijo. Si te quedas simplemente en el enojo por el desatino del niño, nada bueno harás con él. Así, el pequeño se sentirá incapaz, lo cual lo vuelve más inseguro y dependiente. Desde ya, todo eso no hace más que cercenar su autoestima.

Por si todo esto fuera poco, con cuestionar y recriminar con insistencia tan solo despiertas miedos y temores. El niño no intenta más por el simple hecho de que se frustra fácilmente. A eso se le suma también el terror a equivocarse y el miedo a volver a errar.
Entonces, cuando tu hijo comete un error simplemente debes manejarlo con extrema tranquilidad. Explícale cuál es el aspecto a mejorar y especialmente, reconoce el intento. Ese es el modo a partir del cual se pueden lograr grandes cosas con los más chiquitos de la casa.

Resaltar la osadía de intentarlo y el esfuerzo.
Esta es otra clave para actuar acorde cuando tu hijo comete un error. Destaca y valora el intento que es siempre mucho más positivo que no hacer nada. Si no hubiese esfuerzo de por medio, directamente no existirían los errores. Entonces, cuanto menos, reconoce su lado positivo.

Por otro lado, la idea es resaltar a cada momento sus esfuerzos y sacrificios. No ser ‘resultadistas’ que tan solo vemos los finales. Evalúa el proceso, los medios, de este modo, enseñas mucho más de lo que imaginas a tu pequeño sol que ilumina cada día con su ternura e inocencia.

Muéstrale lo orgullosa que estás de cómo crece y las nuevas responsabilidades que desea asumir. Desde luego, no se trata de pintarle un mundo color de rosa, porque ello también sería sobradamente contraproducente. La diferencia radica sencillamente en el modo en que decimos las cosas. Una pequeña sutileza cambia el mundo.

Enseñar cómo hacer las cosas de la mejor manera posible.
Atendiendo, por supuesto, todo lo anterior, es posible entonces dar un paso más. Ya con los cimientos firmes, proceder a enseñar de la manera menos cruel o traumática. ¿Cómo? Nada más que, tras evitar los insultos y castigos, resaltado el lado positivo y valorando como corresponde, animarse a marcar el detalle pacientemente.

Entonces, aquí les enseñamos cómo hacer para mejorar aquello que hizo pero le salio mal. Mostrar cómo hacer las cosas de la mejor manera posible para que aquello resulte mejor. Templanza, mucho amor y dulzura serán los ingredientes necesarios para que esta receta resulte realmente perfecta.
Recuerda siempre una gran verdad: que deseamos compartir contigo para que atesores de por vida. El fracaso no es otra cosa que una inmensa oportunidad para aprender, para crecer. Si algún proyecto fracasa, no es el fin del mundo para nadie.

Estimular la confianza en sí mismo, fortalecer su seguridad y fomentar su autonomía e independencia. Crear un verdadero guerrero entusiasta de cara al día de mañana. Definitivamente todo depende de tí. ¿Qué eliges: quedarte en el error, o destacar el amor y la educación de tu hijo?.

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